Las verdaderas lámparas de bajo consumo: tecnología y ahorro energético

Son las denominadas “lámparas de bajo consumo”. Pero no son las únicas. También están las halógenas y las fluorescentes. Dada la necesidad mundial de bajar el consumo de electricidad por sobrecarga del sistema energético, se volvió prioritario el desarrollo de alternativas a las clásicas bombitas incandescentes. En muchos países, inclusive, tienen una suerte de fecha de vencimiento, porque han puesto un año límite para su uso. La mayoría de los tipos de lámparas tiene su versión de bajo consumo, porque se pensaron para reemplazar a las convencionales, respetando medidas y tipo de enchufe. Se trata de lámparas compactas que gastan 20 watts y duran 8 veces más, lo que amortiza su precio, en especial, teniendo en cuenta que son más caras que las comunes. Halógena y fluorescentes; la primera incluye la dicroica, halospot, bi-pin, cuarzo y galopar. Tiene una lámpara más pequeña, de luz brillante. Aunque después de varias horas, alcanza una alta temperatura e implica mayor consumo de aire acondicionado. Los tubos fluorescentes son lineales o circulares y dan una luz fría, blanca o azulada, y ahora hay otras cálidas, de un color amarillo rosado.

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